

VIAJANDO CON JESUS
La noche más larga

La Agruapción Belenista La Morana organizó un año más el cortejo de los Reyes Magos a su paso por la ciudad de Zamora.
Encantados de estar en Zamora. Así se mostraron los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, tras un agotador viaje desde el lejano Oriente. La alcaldesa, Rosa Valdeón, confesó sentirse «nerviosa» ante la presencia de los monarcas en la Plaza Mayor, donde les esperaba parte de la comitiva municipal. Allí, con una plaza abarrotada de niños con sus padres y abuelos, recibieron las llaves de la ciudad y Valdeón les dio la palabra después de asegurar que les había dicho «que los niños de Zamora han sido muy buenos este año».
El primero en dirigirse a los más pequeños fue Melchor, contento de tener en sus manos las llaves de la ciudad «para así poder entrar para traer todos los juguetes que nos han pedido». El más anciano de los reyes sólo tuvo una petición para los niños, «que esta noche estén dormidos cuando entremos en las casas, porque si no, no podremos dejar todos los regalos».
Gaspar, por su parte, reveló que el viaje hasta Zamora había sido «muy largo y agotador», pero que la ciudad «está cada año más bonita». La invitación del segundo rey fue a que los niños se portaran bien este año que acaba de comenzar «con los padres, con los abuelos y con los hermanos, que siempre os dan todo lo mejor», al tiempo que les recordó no olvidar una antigua tradición: limpiar bien los zapatos antes de irse a la cama esa noche.
Los niños se mostraron encantados con la presencia de sus majestades de Oriente y escucharon atentos sus discursos, respondiendo con un sonoro «sí» al unísono cuando les preguntaron si habían sido tan buenos como para les llevaran a sus casas todos los regalos que les habían pedido.
Pero, sin duda, el monarca que más aplausos del público infantil se llevó, como era de esperar, fue Baltasar, quien se presentó como «el rey del carbón», para luego tranquilizar a los más pequeños. «Soy el dueño del carbón para repartirlo entre los que se han portado mal, pero este año daré una oportunidad a los que han sido malos si hacéis caso a vuestros padres», explicó con su acento.

El querido rey aseguró que se encontraba «muy feliz de estar en Zamora» y pidió a todos los que se habían congregado en la Plaza Mayor, niños y mayores, a mirar al cielo. «Este agua que está cayendo es una bendición del niño Jesús», tras lo que pidió un fuerte aplauso y deseó un muy feliz año 2011 para todos.
Tras los discursos, la fiesta de los más pequeños finalizó con un luminoso castillo de fuegos artificiales, ante la sorpresa de todos. Los más afortunados, además, pudieron saludar personalmente a los magos de Oriente, que repartieron besos y abrazos antes de despedirse para prepararse ante la dura jornada que les esperaba por delante. Los niños, por su parte, se fueron pronto a casa para poder estar temprano en la cama y superar los nervios para dormirse a la espera de la llegada de los Reyes Magos a sus casas.
Artículo publicado en La Opinión de Zamora el día 6 de enro de 2011
Actualizado (Jueves, 22 de Septiembre de 2011 11:57)



