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Lejos del humilde pesebre popular de 1999, instalado en un marco
más prosaico, en el centro comercial, la agrupación La Morana
ha querido este año «tirar la casa por la ventana» en la celebración de su
décimo aniversario nada menos que con un 'Belén para el Rey'. Ambientado en
la corte de Felipe V, el montaje para la Diputación de Zamora, inaugurado
ayer en la iglesia de la Encarnación, recrea cómo se celebraban las
fiestas navideñas en el Alcázar de los
Austrias en el Madrid del siglo XVIII.

Y parte fundamental de esas fiestas era la instalación del
nacimiento, que los artesanos, arquitectos, pintores, bordadores, plateros
y numeroso personal del primer rey Borbón y su esposa Isabel de Farnesio preparaban
con gran riqueza y detalle, como explicó ayer el coordinador de la
exposición y presidente de La Morana, Francisco
Iglesias Escudero.
Aquellos belenes de principios del siglo XVIII respondían a la
moda española: sus personajes estaban inspirados en obras de pintores de la
época, entre ellos Murillo; el escenario se creaba con musgo y piedras
traídos del Campo del Moro y de El Retiro.
De hecho, el nacimiento se instalaba como un espectáculo para
entretener a los reyes, a los infantes y a toda la corte y hasta el pueblo
lo podía visitar, «siempre que fueran bien vestidos y no armaran alboroto».
Así, las gentes se agolpaban ante las rejas de la Plaza de Armas para
enterarse de cómo iban los preparativos del belén y luego esperando turno
para poder contemplarlo.
Al nacimiento de palacio se incorporaban piezas de escultores
de Sicilia, Génova y Nápoles, junto con las de españoles de corte, como 'La
roldana', que trabajaban gran parte del año en la preparación. En esa época
está inspirado el 'Belén para el Rey' que los zamoranos podrán contemplar
hasta el próximo día 6. La agrupación La Morana
ha hecho un profuso trabajo previo de documentación, para lo que ha contado
con la colaboración de Patrimonio Nacional; del Ministerio de Cultura, a
través del Archivo de Simancas, del Museo Nacional de Artes Decorativas,
del Archivo de Madrid y diversas instituciones. Pascua de 1734 Con este
bagaje histórico, la asociación ha trasladado a la iglesia de La
Encarnación la Pascua de Navidad de 1734. Una creación con la que también
se propone desterrar el tópico de que la tradición belenista se importó de
Nápoles; «Carlos III no trae el belén a España, impulsa el belén, porque su
padre lo había hecho, pero en la familia ya se tenía constancia de la
instalación de belenes y de la existencia de colecciones en palacio, y en
diversos monasterios y ciudades de España existían», subrayó Iglesias Escudero,
quien puntualizó que es España la que exporta el belén al resto de Europa,
aunque luego se extendiera la moda del belén napolitano. El presidente de
La Morana quiso también «romper una lanza en favor
de la figura de Felipe V como sensible a la tradición y por saber ponerla
en valor».
Así, remontándose tres siglos atrás, en el centro del escenario
recreado en La encarnación destaca el misterio, situado bajo unas ruinas
clásicas. Las figuras del nacimiento, más de un centenar, han sido realizadas
en terracota y madera por el artista jienense Antonio José Martínez.
Representan personajes a los que La Morana ha
puesto nombres, incluso, propios, como la vieja, el cristalero, la cotilla
o Margarita, así como San Francisco y Santa Clara de Asís, defensores de la
tradición belenista.
Confeccionados por mujeres de la asociación, a los atuendos de
los personajes no les falta detalle, dentro de la pompa de los trajes de
época, y hasta los Reyes Magos muestran la vestimenta propia de la primera mitad
del siglo XVIII

El entorno cortesano se complementa con las costumbres
gastronómicas de las fechas de Pascua, y hasta la música de ambiente es
precisamente la de un villancico de la época.
A la presentación del montaje, que ha llevado tres años de
preparación, asistió ayer el presidente de la Diputación, Fernando Martínez
Maíllo, quien elogió «el trabajo y el entusiasmo»
de la asociación y se comprometió a seguir financiando la ya clásica
representación navideña, como los ha hecho en la ultima década. Asimismo,
estuvo presente la subdelegada del Gobierno, Pilar de la Higuera, socios de
La Morana y belenistas llegados de otras
provincias.
. La iniciativa permanecerá abierta en La Encarnación
hasta el próximo 6 de enero los laborables de 17.00 a 21.00 horas y
los festivos desde las 12.00 hasta las 14.00 horas así como de 17.00 a 21.00 horas.
Además las jornadas del 24 y 31 de diciembre las visitas se harán en
horario matutino, mientras que la exposición permanecerá cerrada las
mañanas del 25, y el 1 y 6 de enero
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30 platos para la Nochebuena
El rey comía delante de los cortesanos y
embajadores, la cena constituía una ostentación de poder, pero no se tiraba
la comida sobrante
En las fechas
previas a la Pascua de Navidad en las cocinas de palacio se desplegaba una
gran actividad. No es de extrañar si se tiene en cuenta, según ha desvelado
la documentación consultada por La Morana, que el
menú navideño elaborado en 1720 para Felipe V estaba formado por una
treintena de platos. Entre los manjares que se sirvieron había la olla
podrida, pastelitos saboyanos con terneras hojaldradas, pichones y
torreznos asados o un platillo realizado con ave sobre sopas de nata.
Naturalmente, no se comía
todo, el rey y su esposa picaban una porción de cada plato y, como era costumbre
en la época, la cena y la comida de Navidad se hacían delante de los
cortesanos y embajadores. En realidad, era una demostración de abundancia y
lujo para impresionar a los visitantes, y el propio acto de servir la mesa
constituía todo un desfile. En la exposición de La Encarnación se presentan
algunas de las viandas y platos de la época y se pueden ver la vajilla y
cristalería que se usaba en palacio. Pese al lujo, ningún alimento se
tiraba. Los manjares que sobraban se ofrecían a los asistentes, incluso al
pueblo, y algunos de ellos hasta revendían. Si la tradición belenista no
llegó de fuera, sí procede de fuera el clásico roscón de Reyes. El primero
llegó a España con Felipe V, a través de los cocineros franceses de la
reina Isabel de Farnesio, aunque su nombre entonces era el de 'el pastel
del rey'.

El detalle con el
que se ha recreado la corte del primer Borbón incluye como música ambiente
el villancico del compositor Antonio de Torres, 'Más no puede ser', la
cantata del Nacimiento que se escuchó por primera vez en los salones del
Alcázar en la Nochebuena de 1734.
Incendio
trascendente
No podía faltar en
la exposición un hecho trascendente que ocurrió en la Nochebuena de ese
año: el incendio destruyó el Real Alcázar de Madrid. Como «no hay mal que
por bien no venga», aquel desastre sirvió para que se construyera un nuevo
palacio. Fue Felipe V quien ordenó edificar el actual Palacio Real, también
conocido como Palacio de Oriente. Algo con lo que la realeza salió ganando
porque el viejo alcázar era frío, oscuro e incómodo y no les resultaba
cómodo a los monarcas.
El recorrido por la exposición está ilustrado con paneles en
los que se explica el contexto histórico. Asimismo, se pueden ver objetos
alusivos a la época, como instrumentos musicales y la partitura del villancico
que suena en el recinto.
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